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Villa de Leyva es uno de esos lugares en que cuando llegas ya sabes que te vas a demorar. Algunos hablan de esos lugares cómo el "salsipuedes" y éste pueblito es uno de ellos.
Sus calles empedradas y sus edificios coloniales te transportan a un pueblo típico español, pero en COLOMBIA! Y toda la naturaleza que le rodea te hacen sentir que todavía quedan lugares en el mundo dónde uno puede conectarse con ella. Sentir la energía de su tierra, el poder de su agua limpia, el poder bañarte en ella e incluso en algunos lugares beberla es extraordinario.
A la hora de llegar nos encontramos con Juancho y nos consiguió trabajo al instante, justo en el momento adecuado en el lugar adecuado, otra de las "casualidades"de nuestro viaje.
Arrendamos una pieza en una casita de campo y allí decidimos descansar en nuestro viaje, ese era el lugar. Nos levantábamos temprano, tomaba clases de yoga, kung fu, hacíamos severas excursiones con los parceros, tomábamos tinto y "aguardiente" entre otras cosas en la plaza y así hemos pasado más de 2 meses.
Pero les recuerdo que no es ADIOS, sino un HASTA LUEGO. Deseosos de poder volver a Villa prontito, y cumplir nuestros sueños...
Ahora toca continuar nuestro camino, conocer y absorber toda las experiencias y aprendizajes posibles que nos deparan en el viaje.